25 ene 2008

Un sabor amargo en tu boca

Un dulce sabor amargo,
El deseo de huir, sin saber a donde,
La sensación de muerte en vida,
Un elixir de cianuro,

Su olor, estampado en tus entrañas, aferrado a tu alma sin dejarte respirar, sin antes, dejar caer una lagrima remota que te recuerde la sensación de su amor, y te persigue la sed de un vaso seco, te persigue su mirada, su sonrisa, y es entonces cuando sientes esa punzada de nuevo atravesando tus entrañas, carcomiéndote pro dentro, sientes como tu pellejo cae al piso retorciéndose como si fuera un tentáculo, se estremece la piel, e intentas emitir un grito silencioso al universo, a la nada; es entonces cuando recuerdas todas esas miradas intercambiadas infamemente sin siquiera emitir una palabra sabiendo que es lo que hace falta en ese silencio vació entre la multitud, y es entonces cuando lanza esa estela, esa chispa de brillo hacia ti, esa sonrisa triste, que dice te amo en una manera sordo muda, como quien no quiere oírla, mas sin embargo lo hace, sientes de nuevo ese deseo de gritar, mas no logras articular las palabras, y antes de que te des cuenta todo se ha vuelto no más que un recuerdo olvidado, una hoja seca en otoño, una piedra más en el desierto, sientes como aparece un hoyo en tu interior, el cual va creciendo hasta que de repente se detiene, piensas, empiezas a redundar, filosofar, vagando sin rumbo en un cementerio desértico, vació dentro de tu mente, oscuro, y es entonces cuando encuentras el demonio en tu interior, al mismo tiempo que abres los ojos, la ves a ella, ella y su luz, que brilla como si fuera de una naturaleza oscura, la cual ilumina tu camino, un camino que te lleva a un rincón sin salida, y te sientes como si estuvieras en la superficie de lo profundo, atrapado en la nebulosa de tu propio dolor, un dolor que es casi placentero, porque te acerca cada vez más a la anhelada muerte de tus sueños, y con pasión gritas su nombre a la nada, mas de una manera estrepitosa no hay respuesta, escuchas el eco redundante de tus palabras, sintiendo como cada una de ellas crea un vació en tu interior, para de nuevo, en cuestión de segundos, en un instante, sentir el peso de la realidad de nuevo sobre ti, estar en pie, en tierra otra vez, contemplándola irse, o por lo menos alejarse, sin saber que hacer, si confesarle tu amor, o callarlo y agrandar la yaga en tu interior, esa herida que te carcome cada vez más, es entonces, cuando te paras a su lado, cuando la abrazas, cerrando los ojos, cuando sueltas una lagrima de esmeralda en su hombro, cuando dudas, se mantiene callada, como esperando que lo digas, mas aunque intentas no salen palabras de tu boca, y es un momento sarcásticamente feliz, en una manera extremadamente triste, te lanza de nuevo esa sonrisa que lastima, y sientes morir, o eso quisieras.

Un dulce sabor amargo en tu boca, el cual no te deja, sino que te fastidia, te fastidia hasta que te enerva, te enfurece,
El deseo de huir, de huir de este drama, de esta opera, de esta tragi-comedia irónica, sarcástica, llamada “amor”, sin saber a donde, sin saber donde refugiarte del maldito dolor que te atormenta por las noches, causando tu inconsolable insomnio,
La sensación de muerte en vida, la cual te sigue a donde sea que tus pasos se dirijan aun cuando no tengan dirección sigue con tigo, haciéndote dudar de si acaso es ese dolor lo único que te sigue dando señales de estar vivo,
Y un elixir de cianuro, el cual te da vida, en vez de quitártela, el cual te recuerda su olor, estampado en tu piel, calvado a tu alma, cosido de una manera salvaje a tu corazón, el cual te recuerda esa sonrisa, esa sonrisa triste.

Kassàra (El Ghoul)

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